Culaciati aplicó el producto en dos esquemas distintos: soja de primera en Ameghino, en parte sobre campos con "problemas de sales", y soja de segunda en Junín, sobre soja de alto rinde. "En Junín había 200 hectáreas de soja de segunda. Y en Ameghino, unas 400 de primera", precisa.
La campaña, a nivel climático, fue muy favorable.
"Las campañas fueron muy buenas, este año es un año difícil de valorar, porque fue excelente, llovió, hace cuenta que tuvimos riego, tanto en primera como en segunda".
Pese a un año de lluvias abundantes, Culaciati identificó picos de rendimiento en zonas que habitualmente rinden menos. "Lo que vi, mirando los mapas de rendimiento, es que en las lomas, que generalmente son un poquito más pobres, tuvimos picos de rendimiento que la verdad nunca los había visto", relata.